Esta Obra Salesiana, iniciada por el salesiano D. Rómulo Piñol, tuvo unos orígenes muy peculiares. Quien hoy conoce esta Casa, este barrio… difícilmente comprende el salto que ha permitido, desde 1947 hasta hoy, este desarrollo y transformación.
Pero, dejemos paso a la memoria de los historiadores, que nos dan datos y nombres, para conocer el origen y despegue de esta Obra. Son los diez años primeros: el tiempo de D.Rómulo Piñol, Fundador de esta Obra.
1) 1947 - 1953
Por el año 1947, la periferia despoblada de Madrid se ceñía sobre el casco urbano más cercana al centro de lo que ahora está. Nuestro –entonces- “barrio de Bilbao”, carente de toda urbanización, era una zona muy pobre, una como segunda periferia, totalmente desatendida.
Las Salesianas acababan de establecerse en la calle Emilio Ferrari: habían abierto unas escuelas elementales. Fue nombrado capellán suyo el joven sacerdote salesiano D. RÓMULO PIÑOL, que vivía en la casa salesiana de la calle Alcalá, 164. D. Rómulo dirigía entonces el ‘Oratorio Festivo’ de las Escuelas Salesianas de Ronda de Atocha.
Desde los tiempos de San Juan Bosco, ha recibido el nombre de ‘Oratorio Festivo’ todo club juvenil , de 8 a 16 años, reunido los domingos y fiestas (de ahí ‘Festivo’) para asistir a una catequesis y oír misa (de ahí ‘Oratorio’) y para divertirse el resto del tiempo. Si esto (catequesis y diversión) se hace todas las tardes, entonces la obra se llama ‘Oratorio Diario’.
Tanto a las salesianas como a D. Rómulo se les ocurrió espontáneamente fundar un ‘Oratorio festivo’ con los niños que vagaban por aquellos contornos. Un domingo del mes de julio de 1 947 comenzó el ‘Oratorio’ con doce niños: todo su haber consistía en dos pequeños balones de goma, regalo de las Salesianas.
D. Rómulo previó enseguida que aquello había de ir en aumento, e invitó a ayudarle, como catequistas, a algunos muchachos del ‘Oratorio’ de Atocha. Se le ofrecieron tres: Narciso Pastor, de 20 años; Santiago Pérez, de 18; Luis Chamizo, de 15 (este último es hoy sacerdote salesiano, que está en misiones). Estos catequistas traían su comida, se pagaban su transporte, y pasaban domingos y festivos en el ‘Oratorio de D. Rómulo’.
En Agosto de ese año se presentó en el Oratorio su primera bienhechora: Doña María Ibarra de Oriol, de la agrupación de Damas Católicas, que subvencionaba las escuelas de las Salesianas. Dio a D.Rómulo un buen donativo, y prometió continuar ayudándole. |